¿Qué son las startups? ¿Quiénes invierten en ellas?

startup
4-12-2018
ELENA LAGO BRAVO
ABOGADA
DESPACHO MAS, QUEROL Y ASOCIADOS, ABOGADOS

Google, Amazon, Instagram, Twitter, Facebook o las españolas Privalia, Infojobs, Edreams, Groupalia, Glovo, etc., son hoy empresas consolidadas y conocidísimas que comenzaron siendo startups.

Pero, ¿qué es una startup? Podemos definirla como una empresa emergente que desarrolla ideas innovadoras que sobresalen respecto de las ya existentes en el mercado y que presenta grandes posibilidades de crecimiento y, generalmente, un modelo de negocio escalable.

El término startup puede aplicarse a diferentes sectores o ámbitos de negocio, pero normalmente suele utilizarse en referencia a empresas que tienen un destacado componente tecnológico y que se sirven de herramientas como Internet y las tecnologías de la información y la comunicación –TIC–, implantando a menudo cuidadas estrategias de marketing on line, concediendo gran importancia a los departamentos de atención al cliente o usuario (Customer Service) y que buscan simplificar los procesos de comercialización o de prestación de servicios. Suelen contar con personal muy cualificado, operan con formas de gobierno interno horizontales y se encuentran siempre en proceso de constante evolución.

Precisamente porque muchas de esas empresas comercializan sus productos o servicios a través de las TIC, no precisan de importantes cantidades de dinero para su puesta en marcha ni para su funcionamiento, por lo que sus necesidades de financiación son sensiblemente inferiores a las de las empresas tradicionales.

Por otro lado, las startups no suelen utilizar fuentes tradicionales de financiación como pueden ser créditos de bancos o similares, sino que reciben capital aportado por inversores.

Existen varios tipos de inversores con los que puede contar una startup:

1) Las tres efes: Family, Friends and Fools. Más que inversores propiamente dichos, son personas del entorno del emprendedor que le apoyan cuando la idea de negocio es todavía muy embrionaria, aportando cantidades de dinero no demasiado grandes.

2) Business Angels: suelen ser personas físicas que invierten su patrimonio en fases iniciales de un proyecto empresarial que les apasiona y al que muchas veces quieren aportar más que su dinero (contactos, conocimientos, experiencia, recursos…).

3) Venture capital o capital riesgo o capital emprendedor: se trata de fondos especializados de inversión que apuestan por negocios que aún siguen entrañando riesgo, pero que ya se hallan en una fase de mayor madurez empresarial. Generalmente invierten en empresas tecnológicas. Suelen adquirir un porcentaje de la compañía. Aportan cantidades mucho mayores que las categorías antes citadas.

4) Private equity o capital inversor: se trata de fondos que invierten en empresas ya prácticamente consolidadas que necesitan capital para una determinada operación, generalmente de expansión (no solo en tecnológicas, sino en todo tipo de empresas). Suelen comprar el 100% de la compañía o adquieren al menos una participación mayoritaria en ella. Aportan cantidades mayores que los inversores ante mencionados.

Sin perjuicio de los motivos que llevan a la primera categoría a participar en la puesta en marcha de una startup, es evidente que los restantes tipos de inversores buscan obtener rentabilidad cuando, tras acompañar a la empresa generalmente por un período de entre tres y siete años, tiene lugar su salida –exit– de la misma. Sin embargo, la plusvalía no siempre se produce, pues tres de cada cuatro startups se extinguen a los pocos meses o años de vida, sin superar el denominado valle de la muerte y sin haber arrojado beneficios.

Podemos decir que el emprendedor precisa del capital del inversor, y este último necesita de la alta capacidad del equipo personal que lidera un innovador proyecto con alto potencial de crecimiento. Esta mutua necesidad no debe llevarnos a la precipitación a la hora de escoger a nuestros compañeros de viaje, ni a aceptar cualesquiera condiciones de colaboración, funcionamiento, control o en relación a la salida de la empresa o a su venta.

Antes de sellar la colaboración entre una startup y sus inversores, es absolutamente necesario que se conozcan los distintos mecanismos existentes para la protección de los derechos de ambas partes (vesting, antidilución, materias reservadas, tag along, drag along…).

En futuros artículos de este blog, explicaremos algunas de las principales características de esos mecanismos. No obstante, es preciso ser consciente de que no conocerlos en toda su profundidad, o no comprender su verdadero alcance jurídico y económico, puede llevarnos a firmar el acta de defunción del proyecto y a nuestra ruina profesional y económica.

Por ello, antes de comprometernos con un socio –emprendedor o inversor– es importante recibir apoyo legal. Unas horas de asesoramiento preventivo pueden evitarnos daños duraderos.

Cuéntenos su situación: la Firma Mas, Querol y Asociados asegurará que un correcto pacto de socios recoja las cláusulas precisas que permitan el equilibrio entre los intereses de todas las partes y preserven el buen funcionamiento de la empresa.

Garantizaremos el pleno reconocimiento de sus derechos e intereses económicos en las relaciones con los demás socios.

SI NECESITA ASISTENCIA LEGAL EN RELACIÓN CON EL TEMA DE ESTE ARTÍCULO, CONTACTE CON NOSOTROS.

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